¡Alabado sea Jesucristo!
El Catecismo de la Iglesia Católica (“CIC”) enseña que en preparación para la recepción digna de la Santísima Eucaristía, el “comportamiento corporal (gestos, vestimenta) de los fieles debe transmitir el respeto, la solemnidad y la alegría de este momento en que Cristo se convierte en nuestro huésped” (CIC, 1387). Los hechos hablan más que mil palabras. La forma en que nos comportamos refleja nuestra creencia de que Jesucristo está verdaderamente presente entre nosotros.
Nuestra ropa muestra respeto por nosotros mismos y por las personas que están en nuestra presencia. Nuestra ropa habla sobre qué tipo de ocasión estamos disfrutando y respetuosamente cubre nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo. Cuando venimos al Santo Sacrificio de la Misa en el Día del Señor, debemos usar ropa decente y apropriada que respeta lo sagrado del lugar del templo y de la Santa Misa. Santa Teresa de Calcuta a menudo decía: “Haz algo hermoso para Dios”.
Como sacerdotes de la Nueva Alianza, entramos en los sagrados misterios en la Santa Misa. Que seamos debidamente vestidos con ropa acorde con nuestra dignidad. Cristo se convierte en nuestro huésped en el templo de nuestros cuerpos. Que podamos transmitir el respeto, la solemnidad y la alegría del momento.
Que Dios los bendiga
P. Geary
