Carta de P. Geary, 9-13-2020 – Español

Estimados feligreses de la Parroquia de Santiago Apóstol:

¡Alabado sea Jesucristo!

Perdonar a otras personas es una de las cosas más difíciles de hacer. Sin embargo, damos por supuesto el perdón de Dios hacia nosotros. El Señor murió en la Cruz para redimirnos de todos nuestros pecados. Si caemos de rodillas y le rogamos perdón, el perdonará nuestros pecados. Si Dios, Quién es divino, nos perdona a los pecadores cuando le pedimos, ¿por qué es difícil perdonar a otras personas sus transgresiones contra nosotros que somos pecadores nosotros mismos?

El pecado es ofensivo. El pecado es personal. El pecado siempre está en contra de otra persona (ya sea humana o divina). El pecado hiere y a veces nos separa de Dios y de los unos de otros. Si supiéramos el precio del pecado, lo pensaríamos dos veces antes de cometerlo. Si apareciéramos a las personas a las que ofendemos cuando pecamos, seríamos más considerados. Si supiéramos cuán generoso es Dios cuando nos perdona nuestros pecados, seríamos más generosos al perdonar a los demás.

Piensa en los pecados que Dios te ha perdonado. La misericordia de Dios es verdaderamente insondable. ¿Hay deudas por el pecado que la gente te debe? Escríbelos. Perdona a la otra persona, aunque la deuda sea enorme. Ninguno de nosotros puede ni siquiera acercarse a las deudas del pecado que el Señor ha perdonado en nuestra vida. Muestra misericordia como el Señor te ha mostrado misericordia.

Que Dios los bendiga

P. Geary

Published by St. James, Belvidere

Saint James Catholic Church, Belvidere, IL