Carta de P. Geary, 9-6-2020 – Español

Estimados feligreses de la Parroquia de Santiago Apóstol:

                ¡Alabado sea Jesucristo!

                Jesús toca un tema delicado este domingo en el Evangelio.  ¿Cómo debes corregir a alguien que ha pecado contra ti?  Cuando pensamos en todos los temas que el Hijo de Dios tocó durante Su ministerio público, puede parecer extraño que haya dedicado tiempo a como corregir a otra persona.  Pero como Él es Dios mismo, debemos profundizar en lo que nos está enseñando.

                Todos estamos juntos en la misión de la salvación.  Dios ha querido que nuestra salvación dependa de la salvación de los demás y que la salvación de los demás dependa de nosotros.  Puesto que pecamos en presencia de los demás, estamos obligados a ayudar a los demás hacia la salvación corrigiéndolos adecuadamente.  Jesús nos manda “ir y decirle su culpa solo entre ti y él” (Mt. 18:15).  Se necesita valor para corregir a otra persona que peca contra ti.  Es aún más difícil corregirlos en privado. 

¿No somos culpables de contarles a otras personas cómo alguien nos ha hecho daño antes de decírselo a dicha persona en persona?  Jesús quiere que salvemos a la otra persona poniendo su pecado a su atención con gran discreción.  La corrección privada nos preserva del pecado de la detracción (que revela la verdadera, pero oculta culpa de otro).  Si corregimos a una persona y esta recibe la corrección Jesús dice que hemos ganado a nuestro hermano/a.  Incluso si la persona no recibe bien la corrección, todavía habremos cumplido con nuestro deber.  Recuerden, la corrección no se hace porque se le ha hecho daño.  El pecado ofende a Dios primero.  La corrección trae el dulce bálsamo del arrepentimiento al ofensor y la recompensa misericordiosa a la persona valiente que amaba a su hermano/a lo suficiente como para preocuparse por su salvación.

Que Dios los bendiga

P. Geary

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Published by St. James, Belvidere

Saint James Catholic Church, Belvidere, IL