Carta de P. Geary, 8-9-2020 – Español

Estimados feligreses de la Parroquia de Santiago Apóstol:

            ¡Alabado sea Jesucristo!

            El 4 de agosto la Iglesia celebró el día de fiesta de San Juan Vianney, el santo patrón de los sacerdotes. Dios le dio a él los dones extraordinarios de leer las almas de las personas y realizar milagros. Su vida santa subraya la dignidad del sacerdocio que nuestro Señor Jesucristo instituyó la noche antes de ofrecer Su vida en la Cruz.

            En esta era de escepticismo y sarcasmo (incluso entre los católicos) muchas personas han perdido la comprensión de la dignidad del sacerdocio. Dios llama a los hombres que son pecadores en cada generación y les dota de dones y privilegios divinos. En virtud de la ordenación, los hombres reciben el sacramento del sacerdocio, que les da la responsabilidad de enseñar, santificar y pastorear al pueblo de Dios. Los sacerdotes ofrecen el sacrificio mismo de la Cruz en la Santa Misa y distribuyen las gracias ganadas por Cristo a los fieles que están desesperados para ganar la salvación. Perdonan los pecados en el nombre de la Santísima Trinidad. Los sacerdotes sanan a los enfermos y echan fuera demonios ya que se les ha dado la autoridad de Jesús mismo.

            ¡Qué dignidad ha conferido Dios a los sacerdotes! Puesto que tienen un llamamiento tan alto, los fieles pueden esperar que sus sacerdotes persigan la santidad y tengan el deber de orar por esa intención. Los sacerdotes deben ser humildes, fieles, valientes, amables, varoniles y perseverantes. Los sacerdotes renuncian libremente a su derecho natural a una esposa y a una familia por el bien del Reino venidero. Son mediadores entre Dios y la humanidad que interceden no sólo por los católicos, sino por el mundo entero.

Sin sacerdotes el mundo seguramente se perdería. El Señor nos dio sacerdotes para que las ovejas perdidas pudieran ser reunidas en el redil eterno de Cristo.

            Oren por sus sacerdotes. Oren por más vocaciones santas al sacerdocio. Que Cristo, nuestro Sumo Sacerdote Eterno, bendiga y preserve a todos los sacerdotes para que sean Sus instrumentos de comunión y luz en este mundo y para siempre en la Iglesia celestial.

Que Dios los bendiga

P. Geary

Published by St. James, Belvidere

Saint James Catholic Church, Belvidere, IL