Fr. Timothy Mulcahey Carta 8-4-24

Queridos Parroquianos,

La lectura esta semana tomada del evangelio según San Juan nos cuenta de lo sucedido después de la multiplicación milagrosa del pan de la cual hemos leído el domingo pasado. Hoy la gente busca al Señor y le pide un signo. “Qué signo vas a realizar tú?” Jesús no hesita en declararles: “Yo soy el pan de la vida.” Que no nos equivoquemos. La Iglesia sigue profesando su fe en esta verdad. Jesucristo es, de veras, el Pan de la Vida para cada uno de nosotros. Si acudimos a Él nunca pasaremos hambre. Si creemos en Él nunca tendremos sed. Podemos caer en la tentación de dudar de un misterio tan fuerte, pensando que Cristo hablaba sólo simbólicamente. Algunos grupos cristianos hoy creen que fue así, que Cristo estaba hablando en símbolos. Pero esto no es la creencia perenne de los cristianos. Por eso la Iglesia Católica siempre ha creído y enseñado que la Santa Eucaristía ES el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo – no sólo en símbolo sino también en esencia. Por eso queremos como Iglesia celebrar este misterio siempre que podemos. La manera más perfecta de celebrarlo es en la recepción digna del Santísimo Sacramento. Él se multiplica milagrosamente para nosotros para un solo motivo: para poder estar a solas con cada uno de nosotros cada vez que acercamos a comulgar. Acerquémonos entonces con fe y devoción, confiados de que nunca tendremos ni hambre ni sed.

Que Dios les bendiga mucho, P. Timothy

Published by St. James, Belvidere

Saint James Catholic Church, Belvidere, IL