Tomen y Coman
Les mando saludos desde la campiña “Driftless” de Wisconsin donde estoy gozando una vacación y donde he estado encomendándoles en oración y en mi Misa diaria. La liturgia nos invita este fin de semana a reflexionar sobre el significado de la multiplicación del pan. Los cuatro evangelios nos hablan de este milagro. Jesús se aprovecha de este momento parar alimentar a una grande multitud de seguidores en la orilla del mar de Tiberíades. La gente entendía esto como signo de importancia mesiánica. La tradición hebrea esperaba a un Mesías que renovara los milagros hechos por Moisés muchos siglos atrás. Jesucristo quiere asegurar a sus discípulos y a nosotros que nunca nos dejará con hambre. Es así que, de repente, la multitud tiene pan milagroso que viene de la nada, del cielo. Este signo de Jesús apunta a Él mismo, quien es el Pan bajado del cielo que da la vida al mundo. La Iglesia recuerda este momento en la Misa sabiendo que el Señor quiere alimentarnos con su Cuerpo y su Sangre como alimento para nuestra peregrinación en esta vida. La semana pasada miles de personas viajaron a Indianapolis, algunos caminando a pie, para asistir el Congreso eucarístico nacional. Fueron para dar culto el único Pan bajado del cielo capaz de alimentarles a todos. Ese mismo Pan Vivo reside en nuestra iglesia parroquial y nos alimenta a nosotros también. Nadie se va con hambre. Que tengan buen fin de semana y Dios quiera que este nuevamente con Uds este martes.
Que Dios les bendiga,
P. Timothy
